La obra que adjuntamos en pdf reúne reflexiones sobre algunos de los temas más sensibles de la actualidad: la relación médico-paciente ante la inteligencia artificial, la protección de la infancia, la atención al paciente terminal y el impacto de la civilización tecnológica en la práctica médica. Los autores defienden una medicina que combine ciencia, prudencia y respeto a la persona.
El Dr. Francisco Javier Ochoa presenta una reflexión general sobre la bioética como fundamento indispensable del ejercicio médico contemporáneo. Su texto subraya que el progreso técnico carece de sentido si no está guiado por el respeto a la dignidad humana, y defiende una medicina donde ciencia, prudencia y humanismo permanezcan inseparablemente unidos.
La Dra. Ma. de la Luz Casas analiza el impacto de la civilización 4.0 en la medicina, especialmente ante el avance de la inteligencia artificial, la genómica y la neurotecnología. Advierte sobre los riesgos de deshumanización y sostiene que la bioética debe actuar como brújula moral para garantizar que la tecnología permanezca siempre al servicio de la persona.
El Dr. Patricio Javier Santillán-Doherty estudia la transformación de la relación médico-paciente en la era de la inteligencia artificial. Su aportación insiste en que los algoritmos nunca pueden sustituir la confianza, la empatía y el juicio humano que constituyen el núcleo de la práctica médica, al tiempo que reivindica la protección de la autonomía y de los datos personales de los pacientes.
El Dr. Agustín Antonio Herrera aborda la cuestión de la niñez trans desde la perspectiva del interés superior del menor. A partir de referencias jurídicas, médicas y bioéticas, defiende la necesidad de actuar con prudencia, basándose en la evidencia científica, la protección integral de la infancia y el acompañamiento familiar y profesional en procesos especialmente delicados para el desarrollo del menor.
La Dra. Ma. Cristina Caballero reflexiona sobre los cuidados paliativos y la toma de decisiones en pacientes terminales en unidades de terapia intensiva pediátrica. Su texto reivindica una atención centrada en la dignidad del paciente, evitando la obstinación terapéutica y promoviendo una medicina más humana, basada en la proporcionalidad de los tratamientos, la comunicación con las familias y el alivio del sufrimiento.