Tuesday, April 14 · 14:45: La conoscenza della Legge Naturale. Rilevanza della formazione e della cultura.
Prof. José Ángel Lombo. Faculty of Philosophy Pontifical University of the Holy Cross (Rome)
Seminar on the Philosophy of Law,
Tuesday, April 14 · 2:45 - 4:45 PM
Time zone: Europe/Rome
Free access
Google Meet link: https://meet.google.com/zik-brbg-faa
Resumen de la presentación del profesor Lombo, escrita después por Diego Poole.
El profesor Lombo hizo una presentación siguiendo fielmente a Santo Tomás de Aquino. Recordó el presupuesto tomista de que la ley natural se fundamenta en principios evidentes de la razón práctica, de modo análogo a los primeros principios de la razón teórica. Recordó que todos los preceptos de la ley natural derivan del primer principio evidente de la acción, que informa toda acción humana: el bien es lo que todos buscan al actuar, y de este se derivan todos los demás preceptos. También recordó que estos preceptos se ordenan según las inclinaciones naturales del ser humano, ya que la razón reconoce como bueno aquello hacia lo que el hombre tiende naturalmente.
A continuación, el profesor indicó que todos los juicios morales proceden de estos principios, aunque con distinto grado de evidencia: algunas acciones pueden juzgarse fácilmente, mientras que otras requieren una reflexión más compleja, propia de los sabios; e incluso, en ciertos casos, es necesaria la ayuda de la revelación. Por ello, defendió la tesis tomista de que todos los preceptos morales pertenecen a la ley natural, aunque no todos sean igualmente accesibles para todos.
El profesor Lombo también abordó los límites del conocimiento práctico refiriéndose al fenómeno de la akrasia. Esta fue, a mi juicio, la parte más interesante de su presentación.
Explicó que las pasiones pueden influir indirectamente en la voluntad, ya sea distrayendo la razón o alterando el juicio sobre lo que es bueno en cada caso concreto, lo que explica por qué a veces se actúa contra el propio conocimiento del bien. Recordó la diferencia entre el incontinente y el intemperante. El incontinente peca por pasión que impide aplicar la razón (cf. S. Th., I-II, q. 77). El intemperante peca por un hábito vicioso que deforma la razón misma (cf. S. Th., I-II, q. 58). Por tanto, la situación del intemperante es peor que la del incontinente, ya que su deformidad afecta a la propia razón.
Adjuntamos los textos citados durante la exposición.